We Serve as He Serves (in Spanish)
We Serve as He Served (in Spanish - thanks to Vicar Teo Berdnt
(A special thanks to Vicar Teo Berdnt- who translated this sermon and delivered it to the people of the Spanish Congregation at REdeemer Lutheran Church in South Gate at the last moment... As far as I know, it is the first time one of my sermons was intentionally proclaimed in another language - Thanks Teo!)
Entonces que? Nosotros servimos porque el nos sirvió
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
Que cuando escuches que Cristo ha sido manifiesto por vos, puedas escuchar claramente y saber que su amor y misericordia son tuyos, transformando tu vida y tus obras para que sean aceptables a Dios Padre.
Aleluya, Jesucristo resucito de entre los muertos… (esperar respuesta)
Y entonces qué?
Esa es la pregunta que tenemos que hacernos al continuar con la celebración de esta temporada de Pascuas. La resurrección cambia algo en nuestras vidas o es solo otro evento histórico, como lo son el día de la madre o el 5 de Mayo?
En el sermón de hoy nos enfocamos en una de las diferencias que se manifiestan en nuestras vidas. Una de la que se nos habla en la lectura de Hechos de los Apóstoles: diáconos fueron electos para servir. Este cambio es el que nuestro Señor se refería cuando dijo: de cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará. (Juan 14:12)
Tu podrás pensar: no está acaso hablándoles solo a sus Apóstoles? Básicamente Jesús quiere decir que los diáconos y los pastores van a hacer estas grandes cosas, no? NO! Nuestro Señor se refería a todos los que creen y confían en El, sabiendo que El los salvo. A ellos, los que están al servicio del Padre, el les dio poder para que hagan obras aceptables al Padre.
Todo por Jesús. Porque El resucito tu seras de servicios a otros, como El lo fue.
Haciendo sus obras? De enserio? Yo?
Si, TU! Pero… yo no soy un comunicador elocuente. Moisés uso esa excusa! O… yo no soy un buen líder; mira entonces a Gedeón o a David! O….yo soy muy temperamental y calentón, o impaciente: entonces mira a Pedro y Juan, los apóstoles que mostraron ser así. O si deces: Yo ya soy muy viejo; las palabras de Simeón, quien fue el primero en reconocer públicamente el cumplimiento del plan de salvación de Dios en Jesús, y que lo hizo cuando era tan viejo como tú, o más. O si deces: yo soy demasiado joven, ahí tienes el ejemplo de Timoteo.
Como ves, acá estamos hablando de todos los creyentes, incluyéndote a ti.
La próximas preguntas entonces serán: y en que consiste en ser servidores tal como lo fue Jesús? Que significa servir? A quien tenemos que servir? Que quiere decir ‘ser como Jesús’? que significa también hacer lo que Jesús haría?
Las lecturas bíblicas del último fin de semana nos indicaron que quiere decir ‘caminar tras sus pasos’ Todos en algún momento escuchamos la pregunta retorica: ‘que haría Jesús en esta o aquella situación? Incluso podemos saber que la designación ‘cristianos’ quiere decir ‘pequeños Cristos’. Nosotros deberíamos vernos como imitadores de nuestro Señor.
Que significa esto? Muchos pensarán que ser como nuestro Salvador es cuestión de intentar ser perfectos; que tenemos que dedicar todo lo que somos a otros, que tenemos que sufrir por otros, que todos tenemos que ser misioneros en algún lugar remoto, como en Papúa, Nueva Guinea, o en chile, o en Uganda, o misioneros en las calles de South Gate. Los que así interpretan al servicio Cristiano van a señalar al primer diacono, Esteban, y su decisión de pedir a Dios por perdón para los que lo estaban matando. Pero… es esto ser un sacerdote? Es esto lo que hay que hacer para ser santos?
El problema es que por nuestras propias fuerzas ser santo es muuuuy difícil. Imagínense: cuantos de ustedes van a llevar una vida perfecta de ahora en más? Perfección tal que pueda prepararnos para el encuentro con Dios o su juicio? Acaso no somos nosotros los que no solo hacemos lo que está mal, sino que dejamos de hacer lo que está bien?
Bien! No solo es difícil llegar a ser perfectos en todo el sentido de la palabra. Es imposible! Nosotros no podemos por nuestras propias fuerzas deshacernos del pecado. No podemos vencer al diablo. No podemos engañar a la muerte. Es imposible.
Pero… entonces qué? No es acaso eso el significado de ser un pueblo elegido por Dios? No es eso lo que la Palabra nos está diciendo cuando habla de que somos piedras vivas, utilizadas en la construcción de un templo espiritual?
No, no es eso exactamente a lo que se refiere.
Mientras el Espiritu constuye la casa nosotros necesitamos ser alimentados. Ya alimentados nos damos cuenta que somos aceptables. Nuestros sacrificios espirituales son hechos no solamente aceptables, pero agradables.
Pedro confirma lo que el Antiguo Testamento dice: ‘vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.(1 Pedro 2:5) Porque si el Señor no construye la casa, la casa no va a durar. Tiene que ser SU obra, la que nos hace crecer, la que nos hace estar en línea con la piedra del ángulo, que nos causa ser piedras vivas, sacerdotes separados para una tarea especial.
La manera en la que pasamos de ser incapaces a ser aceptables a Dios es a través del ‘ser nutridos’ La palabra de Dios nos dice: desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación. (1 Pedro 2:12)
Nosotros, los que fuimos bautizados, sabemos que Dios es generoso. Nosotros recibimos su gracia en el Bautismo. Aquí, en un lugar como este, en una pila bautismal Dios nos derramo su Espíritu y nos lavó con aguas de regeneración y renovación por el poder de Su palabra.
Aun así a nosotros nos es difícil entender qué es lo que esto implica, y nos preguntamos: y entonces que? con el hecho de que ahora estemos unidos en la muerte y en la resurrección de Jesucristo.
Ahora…al estar continuamente nutriéndonos de la palabra - el ‘logos’ de Dios, nosotros aprendemos a confiar más y más en lo que El ha hecho, de modo que en Cristo nuestras vidas y obras han sido verdaderamente hechas ‘aceptables’ a Dios. Ahora no estamos más genéticamente atados al pecado. Nuestras vidas han sido completamente renovadas en Jesús. Así es que somos “pueblo escogido, real sacerdocio, un pueblo santo, gente para El.
Que increíble es lo que Dios hizo y hace con nuestras vidas! El nos apartó. Nos juntó de diferentes pueblos y culturas de esta tierra; nos hizo un pueblo, una nación, una etnia; con un rasgo en común: somos Suyos!, llamados por El, separados como sus ministros servidores, gente sobre la que El reina, limpiados por El, identificados como suyos.
No hay obra que El haya hecho o esté haciendo que se compare con esta: que Dios llama a mas y mas gente a Él a través de los que le sirven cómo sacerdotes. Espera: nosotros? SI, nosotros!, pero no a través de campañas especiales, aunque ellas puedes servir, ni a través de nuestra propia santidad, porque la santidad que podamos tener viene de Él, sino que a través de ser alimentados de la suprema verdad que encontramos en su Palabra: que El es el que lo cambia todo y lo recrea a perfección.
Pedro nos describe glorificando a Dios por lo que Él ha hecho al unirnos a Cristo: “para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. (1 Pedro 2:9)
Y cuando te des cuenta de que esta obra ha sido hecha por vos (mirar a individuos) y por vos, y que no se trata solo de un evento histórico, sino que El resucitó para que vos puedas ser unido con esa muerte y resurrección, proclames lo que El hizo.
Proclames no porque yo te lo haya pedido, no porque eso es lo que va a hacer crecer a la iglesia, no porque eso va a impresionar a Dios.
Proclames porque reconoces la verdad: Que estabas en la oscuridad del pecado y la maldad, y El te ha traído a una increíble, maravillosa vida nueva. Proclames porque comienzas a darte cuenta qué bueno es no estar más sin hogar, sino que por su llamado eres parte de su gente.
Y porque todavía estamos en un mundo de pecado debemos recordarnos que somos de Dios, por Jesús; El murió y resucito a vida, y nosotros estamos unidos a su muerte y resurrección.
Y al hacerlo, las alabanzas comienzan dentro de este espacio. La alegría nos invade y fluye a cada parte de nuestras vidas. Alegría en medio del sufrimiento, Alegría dentro de un mundo aburrido, alegría inclusive en el momento de la muerte, y eso es a lo que Pedro se refirió cuando dijo que ‘nosotros proclamamos la excelencia. Literalmente: la noticia sale, este mensaje increíble se proclama, porque no podemos hacer otra cosa que ayudar a que la gente se alegre por la salvacion. Jesús está en acción a través de nosotros sus siervos, en el servicio a otros; sus sacerdotes invitando al mundo a juntarse a esta nueva etnia.
Amigos, Uds. son de Dios, comprados con un precio que es más alto que cualquier otro, ofrecido por El para que le pertenezcamos. Somos su pueblo escogido, real sacerdocio, SU pueblo santo.
En su nombre, amen.
(A special thanks to Vicar Teo Berdnt- who translated this sermon and delivered it to the people of the Spanish Congregation at REdeemer Lutheran Church in South Gate at the last moment... As far as I know, it is the first time one of my sermons was intentionally proclaimed in another language - Thanks Teo!)
Entonces que? Nosotros servimos porque el nos sirvió
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
Que cuando escuches que Cristo ha sido manifiesto por vos, puedas escuchar claramente y saber que su amor y misericordia son tuyos, transformando tu vida y tus obras para que sean aceptables a Dios Padre.
Aleluya, Jesucristo resucito de entre los muertos… (esperar respuesta)
Y entonces qué?
Esa es la pregunta que tenemos que hacernos al continuar con la celebración de esta temporada de Pascuas. La resurrección cambia algo en nuestras vidas o es solo otro evento histórico, como lo son el día de la madre o el 5 de Mayo?
En el sermón de hoy nos enfocamos en una de las diferencias que se manifiestan en nuestras vidas. Una de la que se nos habla en la lectura de Hechos de los Apóstoles: diáconos fueron electos para servir. Este cambio es el que nuestro Señor se refería cuando dijo: de cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará. (Juan 14:12)
Tu podrás pensar: no está acaso hablándoles solo a sus Apóstoles? Básicamente Jesús quiere decir que los diáconos y los pastores van a hacer estas grandes cosas, no? NO! Nuestro Señor se refería a todos los que creen y confían en El, sabiendo que El los salvo. A ellos, los que están al servicio del Padre, el les dio poder para que hagan obras aceptables al Padre.
Todo por Jesús. Porque El resucito tu seras de servicios a otros, como El lo fue.
Haciendo sus obras? De enserio? Yo?
Si, TU! Pero… yo no soy un comunicador elocuente. Moisés uso esa excusa! O… yo no soy un buen líder; mira entonces a Gedeón o a David! O….yo soy muy temperamental y calentón, o impaciente: entonces mira a Pedro y Juan, los apóstoles que mostraron ser así. O si deces: Yo ya soy muy viejo; las palabras de Simeón, quien fue el primero en reconocer públicamente el cumplimiento del plan de salvación de Dios en Jesús, y que lo hizo cuando era tan viejo como tú, o más. O si deces: yo soy demasiado joven, ahí tienes el ejemplo de Timoteo.
Como ves, acá estamos hablando de todos los creyentes, incluyéndote a ti.
La próximas preguntas entonces serán: y en que consiste en ser servidores tal como lo fue Jesús? Que significa servir? A quien tenemos que servir? Que quiere decir ‘ser como Jesús’? que significa también hacer lo que Jesús haría?
Las lecturas bíblicas del último fin de semana nos indicaron que quiere decir ‘caminar tras sus pasos’ Todos en algún momento escuchamos la pregunta retorica: ‘que haría Jesús en esta o aquella situación? Incluso podemos saber que la designación ‘cristianos’ quiere decir ‘pequeños Cristos’. Nosotros deberíamos vernos como imitadores de nuestro Señor.
Que significa esto? Muchos pensarán que ser como nuestro Salvador es cuestión de intentar ser perfectos; que tenemos que dedicar todo lo que somos a otros, que tenemos que sufrir por otros, que todos tenemos que ser misioneros en algún lugar remoto, como en Papúa, Nueva Guinea, o en chile, o en Uganda, o misioneros en las calles de South Gate. Los que así interpretan al servicio Cristiano van a señalar al primer diacono, Esteban, y su decisión de pedir a Dios por perdón para los que lo estaban matando. Pero… es esto ser un sacerdote? Es esto lo que hay que hacer para ser santos?
El problema es que por nuestras propias fuerzas ser santo es muuuuy difícil. Imagínense: cuantos de ustedes van a llevar una vida perfecta de ahora en más? Perfección tal que pueda prepararnos para el encuentro con Dios o su juicio? Acaso no somos nosotros los que no solo hacemos lo que está mal, sino que dejamos de hacer lo que está bien?
Bien! No solo es difícil llegar a ser perfectos en todo el sentido de la palabra. Es imposible! Nosotros no podemos por nuestras propias fuerzas deshacernos del pecado. No podemos vencer al diablo. No podemos engañar a la muerte. Es imposible.
Pero… entonces qué? No es acaso eso el significado de ser un pueblo elegido por Dios? No es eso lo que la Palabra nos está diciendo cuando habla de que somos piedras vivas, utilizadas en la construcción de un templo espiritual?
No, no es eso exactamente a lo que se refiere.
Mientras el Espiritu constuye la casa nosotros necesitamos ser alimentados. Ya alimentados nos damos cuenta que somos aceptables. Nuestros sacrificios espirituales son hechos no solamente aceptables, pero agradables.
Pedro confirma lo que el Antiguo Testamento dice: ‘vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.(1 Pedro 2:5) Porque si el Señor no construye la casa, la casa no va a durar. Tiene que ser SU obra, la que nos hace crecer, la que nos hace estar en línea con la piedra del ángulo, que nos causa ser piedras vivas, sacerdotes separados para una tarea especial.
La manera en la que pasamos de ser incapaces a ser aceptables a Dios es a través del ‘ser nutridos’ La palabra de Dios nos dice: desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación. (1 Pedro 2:12)
Nosotros, los que fuimos bautizados, sabemos que Dios es generoso. Nosotros recibimos su gracia en el Bautismo. Aquí, en un lugar como este, en una pila bautismal Dios nos derramo su Espíritu y nos lavó con aguas de regeneración y renovación por el poder de Su palabra.
Aun así a nosotros nos es difícil entender qué es lo que esto implica, y nos preguntamos: y entonces que? con el hecho de que ahora estemos unidos en la muerte y en la resurrección de Jesucristo.
Ahora…al estar continuamente nutriéndonos de la palabra - el ‘logos’ de Dios, nosotros aprendemos a confiar más y más en lo que El ha hecho, de modo que en Cristo nuestras vidas y obras han sido verdaderamente hechas ‘aceptables’ a Dios. Ahora no estamos más genéticamente atados al pecado. Nuestras vidas han sido completamente renovadas en Jesús. Así es que somos “pueblo escogido, real sacerdocio, un pueblo santo, gente para El.
Que increíble es lo que Dios hizo y hace con nuestras vidas! El nos apartó. Nos juntó de diferentes pueblos y culturas de esta tierra; nos hizo un pueblo, una nación, una etnia; con un rasgo en común: somos Suyos!, llamados por El, separados como sus ministros servidores, gente sobre la que El reina, limpiados por El, identificados como suyos.
No hay obra que El haya hecho o esté haciendo que se compare con esta: que Dios llama a mas y mas gente a Él a través de los que le sirven cómo sacerdotes. Espera: nosotros? SI, nosotros!, pero no a través de campañas especiales, aunque ellas puedes servir, ni a través de nuestra propia santidad, porque la santidad que podamos tener viene de Él, sino que a través de ser alimentados de la suprema verdad que encontramos en su Palabra: que El es el que lo cambia todo y lo recrea a perfección.
Pedro nos describe glorificando a Dios por lo que Él ha hecho al unirnos a Cristo: “para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. (1 Pedro 2:9)
Y cuando te des cuenta de que esta obra ha sido hecha por vos (mirar a individuos) y por vos, y que no se trata solo de un evento histórico, sino que El resucitó para que vos puedas ser unido con esa muerte y resurrección, proclames lo que El hizo.
Proclames no porque yo te lo haya pedido, no porque eso es lo que va a hacer crecer a la iglesia, no porque eso va a impresionar a Dios.
Proclames porque reconoces la verdad: Que estabas en la oscuridad del pecado y la maldad, y El te ha traído a una increíble, maravillosa vida nueva. Proclames porque comienzas a darte cuenta qué bueno es no estar más sin hogar, sino que por su llamado eres parte de su gente.
Y porque todavía estamos en un mundo de pecado debemos recordarnos que somos de Dios, por Jesús; El murió y resucito a vida, y nosotros estamos unidos a su muerte y resurrección.
Y al hacerlo, las alabanzas comienzan dentro de este espacio. La alegría nos invade y fluye a cada parte de nuestras vidas. Alegría en medio del sufrimiento, Alegría dentro de un mundo aburrido, alegría inclusive en el momento de la muerte, y eso es a lo que Pedro se refirió cuando dijo que ‘nosotros proclamamos la excelencia. Literalmente: la noticia sale, este mensaje increíble se proclama, porque no podemos hacer otra cosa que ayudar a que la gente se alegre por la salvacion. Jesús está en acción a través de nosotros sus siervos, en el servicio a otros; sus sacerdotes invitando al mundo a juntarse a esta nueva etnia.
Amigos, Uds. son de Dios, comprados con un precio que es más alto que cualquier otro, ofrecido por El para que le pertenezcamos. Somos su pueblo escogido, real sacerdocio, SU pueblo santo.
En su nombre, amen.






